¿Tienes placas en la garganta? ¿Será que tengo amigdalitis? ¿Qué tratamiento es el indicado?

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placas en la garganta

Cuando se tienen los primeros síntomas de dolor de garganta, el mismo puede ser originado por distintas enfermedades tales como una laringitis, faringitis o por amigdalitis. Pero cuando hay aparición de placas en las amígdalas, se tiene que el padecimiento es debido a una amigdalitis, y la misma puede tener un origen tanto vírico o bacteriano.


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En la mayoría de los casos (cerca del 70% de los casos) las causas de la amigdalitis tienen un origen vírico, el cual no presenta mayor complicación y en un período de tres o cuatro días el paciente ya presenta una notable mejoría.

Cuando la amigdalitis es de origen vírico no requiere de tratamiento con antibióticos, siendo un padecimiento muy común en niños de menos de tres años.

El tratamiento usual en estos casos consiste en un medicamento para combatir la fiebre y un anti inflamatorio por unos cuantos días hasta que se observe mejoría.

Cuando la amigdalitis es de origen bacteriano, la cual es muy poco frecuente (solo el 30% de los casos), se presentan unas placas de pus en la superficie de las amígdalas como consecuencia de la reproducción de las bacterias y es en estos casos que debe realizarse un tratamiento con antibióticos según las indicaciones del médico tratante.

Síntomas de placas en la garganta

Para saber si se padece de placas en la garganta, hay que ubicarse frente a un espejo en un área con suficiente iluminación y observar el aspecto de las amígdalas.

Si las mismas presentan un aspecto rojizo, inflamación y manchas blancas en la superficie, sin dudas hay presencia de placas de pus.

amigdalitis
En esta imagen se muestra la diferencia de una amigdalitis de origen bacteriana (izquierda) y de origen viral (derecha).

A continuación se explica algunos de los síntomas que pueden presentarse cuando se padece de este tipo de malestar:

  • Dificultar al momento de tragar: puede presentarse un dolor que se hace cada vez más intenso con el pasar de los días, siendo muy molesto al momento de tragar saliva, comer o beber.
  • Mal aliento: aunque no necesariamente puede presentarse este síntoma, sin embargo por el crecimiento de bacterias en las amígdalas puede producirse mal aliento.
  • Inflamación de los ganglios linfáticos: ya que estos órganos retienen los gérmenes y bacterias para evitar que pasen a otras partes del cuerpo, pueden inflamarse, lo cual puede ser sentido con el tacto al palpar en la zona del cuello, debajo del mentón y debajo de las orejas.
  • Puntos rojos en la lengua: las bacterias presentes en las amígdalas pueden pasar a la parte anterior de la lengua, formándose una capa grumosa con pequeños puntos rojos con cierta inflamación.
  • Dolor en los oídos: como consecuencia de la inflamación de los ganglios linfáticos, puede ocurrir dolor en los oídos por la presión sobre estos, lo cual puede ser muy molesto.
  • Fiebre: como consecuencia de la presencia de una infección bacteriana, se presentará un cuadro de fiebre con altas temperaturas como forma de defensa del cuerpo.

Prevención

Es importante seguir las recomendaciones que se mencionan a continuación en caso que se presenten los síntomas antes mencionados:

  • Evitar tocar las placas con los dedos y se debe tomar algún medicamento que ayude a disminuir la fiebre tal como el paracetamol.
  • Evitar alimentos con temperaturas extremadamente frías o calientes.
  • Evitar actividades físicas extenuantes y guardar reposo, principalmente si se presentan síntomas de fiebre.
  • Mantener abrigada la zona de la garganta.
  • Evitar climas fríos o áreas con aire acondicionado.

Contagio de la amigdalitis bacteriana

Este tipo de enfermedad resulta muy contagiosa sino se trata con antibióticos, puede incluso haber un portador de la enfermedad que no presenta síntomas y transmitir la enfermedad a las personas con las que tiene contacto.

Para minimizar la posibilidad de contraer y/o transmitir la amigdalitis bacteriana es importante seguir las siguientes indicaciones:

  • Lavarse muy bien las manos con bastante frecuencia.
  • Cubrir la boca al momento de toser o estornudar.
  • No compartir utensilios de comida tales como tenedores, vasos, cuchillos, entre otros, mientras se tiene la enfermedad.

Una vez iniciado el tratamiento con antibióticos, a partir del cuarto día, la amigdalitis bacteriana deja de ser contagiosa.

contagio
Antes de ese tiempo debe evitarse el contacto del paciente con otras personas para evitar la transmisión de la enfermedad.

En el caso de los niños, estos deben evitar ir al colegio o guardería hasta que los síntomas de la fiebre hayan pasado y luego de al menos 48 horas del inicio del tratamiento con antibióticos.

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Diagnóstico de la enfermedad

Al momento de presentarse los primeros síntomas relacionados con fiebre y molestias en la garganta, es necesario esperar un par de días para tener la certeza si se está en presencia de una amigdalitis viral o bacteriana, ya que las placas en la garganta se desarrollarán luego de varios días.

Por lo cual el paracetamol puede resultar la indicación ideal para combatir la fiebre antes de saber si se trata de una amigdalitis de origen vírico, cuyos efectos mejorarán a los tres o cuatro días, y así evitar el uso innecesario de antibióticos.

Si los síntomas persisten y no se observa mejoría en el paciente, es necesario realizar un cultivo faríngeo o una prueba para detectar la presencia del Streptococcus Pyogenes, la cual es el bacilo que en la mayoría de los casos origina la amigdalitis bacteriana.

Tratamiento con antibióticos 

El tratamiento usual para combatir la amigdalitis bacteriana que causa las placas en la garganta, es la penicilina o amoxicilina de aplicación oral durante un periodo de 10 días, siendo importante realizar el tratamiento completo y no interrumpirlo ya que puede haber el riesgo de crear resistencia lo cual puede alargar y complicar la recuperación del paciente.

amoxicilina

La desventaja de este tipo de medicamentos son los efectos secundarios.

Cada organismo reacciona de forma diferente al tratamiento con amoxicilina o penicilina y en algunos casos pueden presentarse efectos secundarios por su consumo por tiempo prolongado, entre los principales están:

  • Nauseas
  • Vómito
  • Erupciones en la piel
  • Debilitamiento
  • Somnolencia
  • Pérdida de apetito

Sin embargo, las pruebas realizadas hasta el momento no han demostrado que estos efectos secundarios tengan efectos permanentes en los pacientes, sino que se presentan de forma temporal mientras se realiza el tratamiento.

Tratamientos complementarios

Con la idea de reforzar el tratamiento con amoxicilina o penicilina y acelerar la mejoría del paciente, se recomienda seguir las indicaciones que se menciona a continuación:

  • Hacer gárgaras con una mezcla de limón con bicarbonato: esta mezcla tiene propiedades antisépticas, ayudando a combatir las bacterias que puedan encontrase en las amígdalas y la faringe y evitando el mal aliento.
  • Realizar gárgaras de agua tibia con sal: este tratamiento casero permite desinflamar el área afectada y reducir el dolor. Es importante realizar dichas gárgaras en las mañanas al levantarse y en ayunas, así como en la noche antes de acostarse.
  • Tomar remedios antiinflamatorios: este tipo de medicamento ayuda a disminuir el dolor de la garganta producido por la amigdalitis bacteriana.
  • Tener el adecuado reposo durante el tratamiento: durante el tiempo que se realice el tratamiento con antibióticos debe evitarse la actividad física extenuante, por el contrario se debe descansar, siendo este uno de los procedimientos más sencillos para recuperar más rápidamente la salud del paciente.
  • Hidratación adecuada: con los síntomas de la fiebre y la sudoración, es mucho el líquido que pierde el cuerpo, por lo cual se recomienda consumir al menos dos litros de agua al día para mantener una adecuada hidratación y un equilibrio de los electrolitos del cuerpo. Esto ayudará a controlar la temperatura del cuerpo y mejorar la digestión de los alimentos.
  • Ingerir alimentos blandos: es importante una adecuada alimentación durante el tratamiento que ayude de aumentar las defensas del organismo. Se recomienda consumir alimento de fácil digestión como yogurt, purés, papillas, entre otros, evitando alimentos muy ácidos y/o picantes que afecten la garganta, de igual forma se debe evitar que dichos alimentos se encuentre en temperaturas extremas, es decir, ni muy calientes ni muy fríos.

Remedios caseros

Otros tratamientos que no sustituyen los antibióticos, pero que complementa el tratamiento para ayudar a minimizar el dolor de la garganta son los que se presentan a continuación:

  • Miel y limón: debido a las propiedades antisépticas del limón y cicatrizantes de la miel, la combinación de ambos es un tratamiento muy popular para combatir las placas de la garganta. Para su preparación se debe calentar la miel levemente y mezclarla con unas gotas de limón. Se toma una cucharada de esta mezcla tres veces al día mientras se realiza el tratamiento con antibióticos.
  • Aceite de coco y pimienta de cayena: se debe preparar una crema con la pimienta de cayena y el aceite de coco, la cual se aplica en las amígdalas para disminuir la inflamación y reducir el dolor de garganta.
  • Té de salvia: este remedio casero tiene propiedades desinflamatorias y junto al jugo de limón o vinagre de manzana, resulta en una mezcla excelente para realizar gárgaras y tratar el dolor de la garganta.

Extirpación de las amígdalas

Hace algunos años era usual la extirpación de las amígdalas para evitar este tipo de malestares de garganta, sin embargo hoy en día, este tipo de cirugías se evita y solo se utiliza como último recurso, ya que las amígdalas son el primer muro de defensa del organismo para evitar que las bacterias infecten órganos vitales del cuerpo que puedan traer consecuencias aún mayores para la persona.