¿Miedo a las enfermedades de la piel? Puede ser que tengas dermatopatofobia

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dermatopatofobia

La dermatopatofobia forma parte de las cientos de fobias que se conocen, unas son muy comunes y conocidas y otras como esta no lo son tanto. Pero interfieren en la vida diaria de millones de personas que las padecen.

Cuando hablamos de una fobia debemos entenderla como un temor acusado y persistente que es excesivo o irracional, generado por la presencia o anticipación de un objeto o situación específicos.

No debemos confundir el tener una fobia con tener miedo o ansiedad. El miedo es una emoción básica, necesaria para nuestra supervivencia y desarrollada durante la evolución humana.

Mientras que la ansiedad es una reacción de miedo ante una situación objetivamente no peligrosa, es decir que no siempre supone ningún riesgo “real” para la persona.


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Puede decirse entonces que la fobia surge de la ansiedad generada frente a situaciones u objetos muy particulares y específicos. Donde la persona que la padece rehuye o evita estas situaciones u objetos que la provocan.

Generalmente la mejor forma de tratar las fobias es mediante terapia psicológica para encontrar su origen y corregir sus efectos.

En este artículo te hablaremos de la dermatopatofobia, así como de sus causas, síntomas y los  tratamientos más efectivos para corregir este trastorno. 

¿Que es la dermatopatofobia?

Del griego dérma/dérmatos (piel) y phobos, (temor). Es un miedo desproporcionado o irracional a las enfermedades o lesiones en la piel. Inclusive llegando a presentar ataques de pánico por simplemente tener o imaginar alguna lesión cutánea.

También es conocida como dermatosiofobia o dermatofobia y suele ser erróneamente confundida con la tripofobia que es la repulsión o recelo que siente quien la padece al ver patrones geométricos consecutivos (principalmente circulares). Pero la dermatopatofobia abarca todo tipo de lesiones en la piel, no solamente las que presentan un patrón de agujeros.

Si bien la inspección regular y el cuidado de la piel es un hábito positivo. Quien padece esta fobia acaba sobreprotegiendo su piel con múltiples cuidados y acudiendo al especialista por la simple aparición de un lunar o irritación.

dermatofobia

Miedos más comunes en la dermatopatofobia.

Dentro de esta fobia la interpretación del estímulo que la active dependerá de cada persona. Pueden ser muchos y variados los miedos a sufrir en la piel; como sentir la piel reseca o sucia.

Pero estos son los temores más comunes de las personas con dermatopatofobia:

Agujas: Más que el miedo o fobia a las agujas (belonefobia), es el temor al posible daño que pueda causarle en la piel.

Insectos: La idea o posibilidad de ser picado por algún insecto puede provocar que se manifiesten los síntomas.

Uso de cosméticos o cremas: Suelen evitar su uso por el pensamiento de que su aplicación puede generarles irritación, picazón o daños en la piel.

Quemaduras: Chimeneas, estufas, otros objetos que generen calor o fuego e incluso gente fumando les provocan pensamientos de posibles quemaduras en la piel.

Cambio de temperaturas: Ambientes muy calurosos o fríos según sus creencias les provocaran sudoración o resequedad en la piel y por lo tanto un daño o irritación cutánea.

Causas

Las causas que originan una fobia no siempre son claras, generalmente puede ser originada por un trauma debido a una lesión o enfermedad en la piel a temprana edad. Aunque se puede generar ya en la edad adulta.

La asociación puede ser directa, es decir, el elemento fóbico causa el miedo en la persona a consecuencia de un hecho traumático. Por ejemplo una herida o quemadura grave en la piel; y la asociación indirecta, lo que significa que la persona tras un suceso con un elemento especifico, lo aplica a otros en general.

Síntomas

Los síntomas de la dermatopatofobia son parecidos a los de las demás fobias. Se presenta un incremento en la actividad del sistema nervioso, acelerándose ante la presencia del estímulo fóbico. Y se manifiestan por medio de una serie de reacciones que generalmente son involuntarias.

Se pueden dividir en 3 tipos:

Cognitivos

Como es común en las fobias la sintomatología física esté precedida de síntomas cognitivos. Los miedos, creencias y pensamientos equivocados o irracionales que la persona tiene con respecto a las enfermedades de la piel activan la fobia y se manifiestan en el cuerpo.

Las persona con dermatopatofobia puede presentar sensación de angustia y temor incontrolable. Además de vergüenza o paranoia, llegando a sufrir ataques de pánico.

Físicos

  • Palpitaciones cardíacas. 
  • Sudoración excesiva sobre todo en las manos.
  • Dificultad para respirar.
  • Temblor en el cuerpo.
  • Escalofríos.
  • Pupilas dilatadas.
  • Náuseas.
  • Dolor de cabeza o cefaleas.

Conductuales

Las personas con esta fobia manifiestan conductas de protección excesivas para su piel, buscando evitar cualquier cambio en ella. Por lo tanto conductas como la higiene constante, evadir cierto tipo de zonas o lugares donde no se sienten seguras y evitar el uso de objetos como anillos, cosméticos o aretes son comunes.

Tratamientos

Para el tratamiento de la dermatopatofobia es esencial el uso de la psicoterapia. De esta manera se podrá comprobar el grado de fobia del paciente y determinar el tratamiento más adecuado.

Este tratamiento puede llevar tiempo, pues el especialista debe determinar el origen de la fobia y trabajar para eliminar los rasgos ansiosos de la conducta.

En la terapia cognitiva, se busca información sobre el estímulo que genera el miedo. Y sobre los pensamientos ansiógenos que interfieren y afectan al paciente para poder así cambiarlos por otros.

En la terapia conductual generalmente se trata al paciente con alguna de estas 2 técnicas:

  1. La técnica de la exposición: Con la ayuda del profesional el paciente va afrontando al estímulo fóbico. De manera gradual y progresiva, la persona ejerce un mayor control sobre la ansiedad y el miedo que le genera.
  2. La técnica de la desensibilización sistemática: Consiste en ir exponiendo a la persona, a través de la imaginación a los estímulos que producen la respuesta ansiógena. Utilizando estrategias de relajación, el paciente enfrenta a los elementos fóbicos hasta que su nivel de ansiedad disminuye; para después aplicar el mismo ejercicio ante situaciones reales.

Ambas técnicas necesitan de un listado de temores y situaciones ansiógenas de menor a mayor intensidad para tratar la fobia desde los elementos menos temidos hasta los que  generan mayor ansiedad.

Conclusión

Aunque puede parecer lo contrario las fobias no son un trastorno extraño y muchas personas padecen alguna. La atención de un especialista constituye la única forma comprobada para confirmar el diagnostico y aplicar el tratamiento adecuado para curar el trastorno. Con tiempo y paciencia el paciente puede recuperar una vida plena y funcional.

 

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